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No deje caer de golpe la persiana ni la maneje con brusquedad. Puede producirse la rotura de la primera láminas o el descuelgue del rodillo y polea. |
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No levante la persiana empujando las láminas hacia arriba.
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Al enrollar la persiana evite que los topes toquen con la parte superior. |
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Durante ausencias prolongadas no debe cerrar herméticamente las persianas. La exposición al sol produce una gran concentración de calor que puede dañar las láminas. Deberá dejarse siempre una pequeña holgura entre las mismas. |
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Si observa un indicio de deterioro de la cinta se repondrá ésta. No espere a que se rompa. |
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La limpieza se puede realizar con esponja o bayeta suave ligeramente humedecida en agua jabonosa y detergente rebajado. No se deberá empleas nunca productos abrasivos, ni ácidos, productos químicos o disolventes orgánicos, como la acetona. |